El secretario general del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG), Jasem Albudaiwi, condenó este 26 de septiembre de 2026 los ataques con misiles balísticos y drones de la milicia hutí dirigidos contra las ciudades de Riad y Jamis Mushait, en el Reino de Arabia Saudí.
Según informó la agencia estatal saudí SPA, Albudaiwi calificó la escalada de grave y afirmó que representa una violación flagrante de la soberanía del Reino y una amenaza directa para la seguridad de los civiles y la estabilidad regional.
El comunicado, difundido desde Riad, sitúa los hechos en dos ciudades concretas: la capital, Riad, y Jamis Mushait, en el suroeste del país. Los ataques, según la misma fuente, se produjeron con misiles balísticos y drones. ¿Qué lleva a una milicia a lanzar proyectiles balísticos y aeronaves no tripuladas contra núcleos urbanos donde vive población civil?
Albudaiwi no se limitó a la condena. Afirmó que los Estados miembros del CCG se mantienen en plena solidaridad con el Reino de Arabia Saudí y respaldan todas las medidas que adopte para salvaguardar su seguridad, su soberanía y su integridad territorial. La declaración, por tanto, no es solo un pronunciamiento moral: es un respaldo explícito a las decisiones que Riad tome en materia de defensa. ¿Qué alcance tiene ese respaldo cuando se traduce en medidas concretas sobre el terreno?
El secretario general del CCG fue más allá y pidió a la comunidad internacional una postura decisiva para poner fin a estos ataques terroristas recurrentes y para exigir responsabilidades a los perpetradores. La palabra «recurrentes» es clave: la fuente no describe un episodio aislado, sino una pauta que se repite. ¿Cuántas condenas más deben acumularse antes de que la rendición de cuentas deje de ser una petición y se convierta en una práctica?
La nota de SPA no ofrece datos sobre el número de misiles o drones empleados, ni sobre víctimas, daños materiales o puntos de impacto exactos. Tampoco detalla si las defensas aéreas saudíes interceptaron los proyectiles, ni si los ataques se produjeron de forma simultánea contra ambas ciudades o en momentos distintos. Esa ausencia de cifras deja abiertas preguntas que el comunicado no responde. ¿Cómo se mide la gravedad de una escalada cuando no se publican los daños causados?
El texto sí fija con precisión la autoría que atribuye el responsable del CCG: la milicia hutí. Y fija también el marco jurídico y político de su condena: violación de la soberanía, amenaza a los civiles y riesgo para la estabilidad de toda la región. No es una lectura menor, porque el CCG agrupa a los Estados del Golfo y su posición colectiva tiene peso diplomático. ¿Basta la condena de un bloque regional para disuadir a quien ya ha decidido atacar?
La declaración llega fechada el 26 de septiembre de 2026 y difundida a las 08:36 hora local, 05:36 GMT, según los datos que acompañan al despacho. La inmediatez del pronunciamiento sugiere que la condena se produjo poco después de conocerse los ataques, aunque la fuente no precisa la hora exacta en que se lanzaron los misiles y los drones. ¿Por qué la condena se emite el mismo día y, sin embargo, no se acompaña de un balance de lo ocurrido?
En el plano institucional, Albudaiwi habla como secretario general del CCG, no como representante de un Estado concreto. Eso le permite formular una posición de bloque: solidaridad plena con Arabia Saudí y respaldo a todas las medidas que adopte. La fórmula, sin embargo, deja sin especificar qué medidas son esas ni si implican a los demás miembros del Consejo. ¿Se trata de un apoyo político sin compromiso operativo o de una coordinación que aún no se ha hecho pública?
El llamamiento a la comunidad internacional es el otro eje del comunicado. Albudaiwi pide una postura decisiva para acabar con los ataques y para que los responsables respondan. La petición no nombra países, organismos ni mecanismos concretos. Tampoco indica qué tipo de rendición de cuentas se reclama: si judicial, diplomática o de otro orden. ¿A quién se dirige exactamente ese llamamiento cuando no se menciona a ningún actor por su nombre?
La mención a la seguridad de los civiles es central en el texto. Albudaiwi afirma que la escalada es una amenaza directa para la población civil, además de para la estabilidad regional. Las dos ciudades citadas, Riad y Jamis Mushait, son núcleos urbanos con residentes, infraestructuras y actividad económica cotidiana. El comunicado no entra a describir el impacto sobre la vida diaria de esos residentes. ¿Cómo se restablece la normalidad en una ciudad que ha sido objeto de un ataque con misiles balísticos y drones?
El término «terrorista» aparece en el propio titular de la fuente para calificar a la milicia hutí y sus ataques. Es una calificación política y jurídica que el CCG asume a través de su secretario general. La nota no desarrolla la base legal de esa calificación ni enumera resoluciones que la respalden. ¿Qué consecuencias prácticas tiene etiquetar un ataque como terrorista frente a calificarlo solo como violación de soberanía?
La referencia a la integridad territorial completa el cuadro de principios que Albudaiwi invoca: seguridad, soberanía e integridad territorial. Los tres conceptos aparecen unidos en su respaldo a las medidas saudíes. Es un lenguaje propio del derecho internacional y de las declaraciones de bloques regionales, y enmarca el episodio en una disputa más amplia que la del simple impacto de un proyectil. ¿Puede una declaración de principios frenar una escalada que ya se ha materializado en ataques?
SPA no incluye en su despacho reacciones de otros gobiernos, ni de organismos internacionales, ni de las autoridades saudíes más allá de la condena del secretario general del CCG. Tampoco recoge declaraciones de la milicia hutí ni una reivindicación de los ataques. El lector se queda, por tanto, con una sola voz: la del responsable del Consejo. ¿Dónde están las demás partes cuando se produce una escalada de este tipo?
El comunicado tampoco precisa si los ataques de Riad y Jamis Mushait forman parte de una misma operación o de acciones separadas, ni si hubo más de una oleada. La fuente se limita a mencionar misiles balísticos y drones como medios empleados contra ambas ciudades. Esa falta de detalle impide reconstruir la secuencia de los hechos. ¿Cómo se puede evaluar la gravedad de una escalada sin conocer su cronología?
La condena del CCG se produce en un contexto que la propia nota describe como de ataques recurrentes. Albudaiwi no habla de un incidente puntual, sino de una repetición que exige, según él, una respuesta internacional decisiva. La palabra «recurrentes» implica que ha habido episodios anteriores, aunque el despacho no los enumera ni los fecha. ¿Cuántos ataques previos hacen falta para que una pauta deje de considerarse una sorpresa?
En cuanto al respaldo a las medidas saudíes, el texto emplea la fórmula de solidaridad plena y de apoyo a todo lo que el Reino emprenda para proteger su seguridad. No se mencionan operaciones militares, defensivas o diplomáticas específicas. La ambigüedad es deliberada en este tipo de declaraciones, pero deja al lector sin saber qué sigue después de la condena. ¿Es la solidaridad un punto final o un punto de partida?
La petición de responsabilidad a los perpetradores cierra el comunicado con una exigencia que no viene acompañada de mecanismos. No se indica qué tribunal, qué organismo o qué proceso podría exigir esa responsabilidad. Tampoco se mencionan plazos ni consecuencias para quien no cumpla. ¿Sirve de algo pedir cuentas sin señalar quién debe pedirlas y cómo?
El despacho de SPA está fechado en Riad, lo que sitúa la difusión de la condena en la capital saudí, una de las dos ciudades atacadas según el propio texto. La coincidencia no es un detalle menor: la condena se emite desde el lugar de los hechos. ¿Cambia algo que la condena se formule desde una de las ciudades afectadas?
La nota concluye sin añadir reacciones, sin datos de defensa aérea, sin balance humano y sin fecha de los ataques más allá del día de la condena. Lo que queda claro es la posición del CCG: condena, solidaridad con Arabia Saudí, respaldo a sus medidas y llamamiento a la comunidad internacional. Todo lo demás, incluidos los detalles materiales del ataque, queda fuera del comunicado. ¿Es suficiente una condena para proteger a los civiles de la próxima oleada?
¿Quién condenó los ataques contra Riad y Jamis Mushait? El secretario general del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG), Jasem Albudaiwi, según informó la agencia estatal saudí SPA el 26 de septiembre de 2026. Albudaiwi calificó la escalada de grave y afirmó que representa una violación flagrante de la soberanía del Reino y una amenaza directa para la seguridad de los civiles y la estabilidad regional.
¿Qué tipo de ataques se denunciaron y contra qué ciudades? La fuente describe ataques con misiles balísticos y drones de la milicia hutí dirigidos contra las ciudades de Riad y Jamis Mushait, en el Reino de Arabia Saudí. El comunicado se difundió desde Riad, una de las dos ciudades mencionadas. SPA no precisa el número de proyectiles empleados, ni si hubo víctimas, daños materiales o intercepciones por parte de las defensas aéreas.
¿Qué pidió Albudaiwi a la comunidad internacional? Albudaiwi pidió a la comunidad internacional adoptar una postura decisiva para poner fin a estos ataques terroristas recurrentes y exigir responsabilidades a los perpetradores. La nota no especifica qué países, organismos o mecanismos deberían asumir esa tarea, ni qué tipo de rendición de cuentas se reclama. Tampoco menciona plazos ni consecuencias para quienes no actúen.
¿Qué respaldo ofreció el CCG a Arabia Saudí? Albudaiwi afirmó que los Estados miembros del CCG se mantienen en plena solidaridad con el Reino de Arabia Saudí y respaldan todas las medidas que adopte para salvaguardar su seguridad, su soberanía y su integridad territorial. El texto no detalla qué medidas concretas son esas ni si implican una coordinación operativa entre los países del Consejo.
¿Qué datos no incluye el comunicado difundido por SPA? El despacho no ofrece cifras sobre misiles o drones empleados, víctimas, daños materiales ni puntos de impacto exactos. Tampoco indica si las defensas aéreas interceptaron los proyectiles, si los ataques fueron simultáneos contra ambas ciudades o en momentos distintos, ni recoge reacciones de otros gobiernos, organismos internacionales o de la milicia hutí.





