Dos petroleros pertenecientes a la empresa emiratí ADNOC fueron blanco de ataques mientras transitaban por el estrecho de Ormuz.
Según informó la agencia estatal saudí SPA el 14 de agosto de 2026, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita expresó su condena y fuerte rechazo a estos hechos, calificándolos como una repetición inaceptable de los ataques de Irán contra buques y petroleros comerciales.
El Ministerio afirmó que estas acciones representan una escalada peligrosa y una amenaza directa a la seguridad de la navegación marítima y al suministro global de energía. Asimismo, señaló que constituyen una violación grave de las leyes y normas internacionales, y un desafío a la resolución 2817 del Consejo de Seguridad, que exige el respeto a la libertad de navegación de los buques comerciales por el estrecho de Ormuz.
Arabia Saudita responsabilizó a Irán de las consecuencias de estos ataques y solicitó el cese inmediato de tales acciones. El Reino reiteró su solidaridad con los Emiratos Árabes Unidos y su apoyo en las medidas adoptadas para preservar su soberanía, seguridad y recursos.